Porque aprender es un ejercicio permanente
Aprendemos desde que nacemos e, inclusive, ya lo venimos haciendo desde que estamos en el vientre de nuestra mamá. Conocemos en interacción con los estímulos de una realidad cotidiana que incide de distintas maneras en nosotros. Así, crecemos habitualmente en el seno de un grupo humano inserto en un contexto social con modos particulares de relacionarse y lo hacemos sujetos a las influencias de las condiciones afectivas y materiales que nos depara nuestra vida: la situación económica familiar, el tipo de educación al que accedemos, las manifestaciones culturales que influyen en nosotros, el carácter de nuestros padres, etc..
De la misma manera, cada uno de nosotros estamos sujetos a las influencias de la moral social predominante en la comunidad de la que formamos parte y con la cual -por supuesto- podremos o no estar de acuerdo, pero la cosmovisión imperante respecto a la ética familiar ciertamente incide en el modo en el que se nos crió y en la manera que nosotros criamos a nuestros hijos.
Sobre estos fundamentos nos hemos planteado iniciar este año un programa de "Escuela para padres", precisamente porque la paternidad y la maternidad forman parte de una construcción permanente y, en tal sentido, nosotros también queremos realizar nuestro aporte en ese aprendizaje.
Esperamos que nuestros aportes
sean significativos para uds.
